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Identificar
Lee tu material y detecta la oportunidad del cliente.
Pega tu borrador, tu minuta o tus ideas. El cotizador conversa contigo para entender qué quiere realmente el cliente, y arma una propuesta que muestra lo que necesita hoy y el camino de lo que necesitará mañana.
Cada respuesta va construyendo la cotización en vivo. Nada legal ni ningún monto se inventa: lo que falta se marca como pendiente para que tú lo valides.
No son tres precios: son tres tramos del mismo recorrido. Cada uno resuelve el hoy y deja a la vista el mañana.
El cotizador estructura lo comercial; no da asesoría jurídica, no cita normas ni jurisprudencia y no inventa montos. Usa solo lo que tú aportas; lo que falta queda visible como pendiente y nada se exporta como final sin tu aprobación.